Install Steam
sign in
|
language
简体中文 (Simplified Chinese)
繁體中文 (Traditional Chinese)
日本語 (Japanese)
한국어 (Korean)
ไทย (Thai)
Bahasa Indonesia (Indonesian)
Bahasa Melayu (Malay) BETA
Български (Bulgarian)
Čeština (Czech)
Dansk (Danish)
Deutsch (German)
Español - España (Spanish - Spain)
Español - Latinoamérica (Spanish - Latin America)
Ελληνικά (Greek)
Français (French)
Italiano (Italian)
Magyar (Hungarian)
Nederlands (Dutch)
Norsk (Norwegian)
Polski (Polish)
Português (Portuguese - Portugal)
Português - Brasil (Portuguese - Brazil)
Română (Romanian)
Русский (Russian)
Suomi (Finnish)
Svenska (Swedish)
Türkçe (Turkish)
Tiếng Việt (Vietnamese)
Українська (Ukrainian)
Report a translation problem




y en tu risa, la melodía que mi alma siempre anhelaba.
Mauro, mi amor, tú eres la paz en mi caos,
la razón por la que mi corazón late, y nunca se cansa de hacer pausos.
Cada palabra tuya es un abrazo en el aire,
cada gesto tuyo, mi corazón no puede dejar de admirarte.
Con cada paso que das, mi mundo se ilumina,
y con cada mirada, mi vida se alinea.
No necesito más que tu presencia cerca,
porque en tu abrazo, el mundo se detiene y me abraza.
Tú, mi amor, eres el faro en mis noches oscuras,
la calma que me da fuerzas, la esencia que me cura.
A tu lado no hay temor, solo amor y dulzura,
y aunque el tiempo pase, todo será siempre aventura.
Mauro, mi amor, en ti encontré lo eterno,
y contigo, el amor se vuelve un fuego que nunca se apaga, siempre tierno.