Install Steam
login
|
language
简体中文 (Simplified Chinese)
繁體中文 (Traditional Chinese)
日本語 (Japanese)
한국어 (Korean)
ไทย (Thai)
Български (Bulgarian)
Čeština (Czech)
Dansk (Danish)
Deutsch (German)
Español - España (Spanish - Spain)
Español - Latinoamérica (Spanish - Latin America)
Ελληνικά (Greek)
Français (French)
Italiano (Italian)
Bahasa Indonesia (Indonesian)
Magyar (Hungarian)
Nederlands (Dutch)
Norsk (Norwegian)
Polski (Polish)
Português (Portuguese - Portugal)
Português - Brasil (Portuguese - Brazil)
Română (Romanian)
Русский (Russian)
Suomi (Finnish)
Svenska (Swedish)
Türkçe (Turkish)
Tiếng Việt (Vietnamese)
Українська (Ukrainian)
Report a translation problem

"¿Te acuerdas de aquella noche?", comentó alguien entre carcajadas, y Ortu rió con ellos, aunque su mirada estaba en otro sitio. Al poco tiempo, se levantó con una excusa rápida: "Mañana tengo que madrugar". Los demás apenas protestaron, ya acostumbrados a su costumbre de desaparecer antes de medianoche.
Caminó solo bajo el frío, alejándose del centro festivo hasta llegar a una calle discreta, donde un cartel de neón parpadeaba. Allí, en el umbral, sonrió para sí mismo. Nadie sospechaba que su verdadera tradición navideña no estaba en el kebab, sino en el ρυ𝗍𝗂𝖼ᥣυᑲ más antiguo de Alicante.
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⣾⣿⣿⣿⣿⣿⡄⠀
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠹⣿⣿⣿⣿⡿⠁⠀
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠈⠉⠉⠉⠀⠀⠀
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⣰⣿⣿⣿⣦⠀⠀⠀⠀
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⣰⣿⣿⣿⣿⣿⠀⠀⠀⠀
⠀⠀⠀⠀⠀⢰⣿⣿⣿⣿⣿⣿⡀⠀⠀⠀
⠀⠀⠀⠀⢠⣿⣿⣿⣿⡿⣿⣿⣧⣀⠀⠀
⠀⠀⠀⠀⢺⣿⣿⣿⣿⣧⣬⣻⢿⣿⣿⡦
⠀⠀⠀⠀⠀⠙⠻⠿⢿⣿⣿⣿⣿⡏⠛⠁
⠀⠀⠀⣀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⣽⣿⡿⠁⠀⠀
⠀⢀⡠⣿⣷⣤⡀⠀⠀⢸⣿⣿⠃⠀⠀⠀
⠰⠿⠿⠿⠿⠿⠇⠀⠠⠿⠿⠏